La cocina

Una pantalla de cocina que se ordena sola.

La comanda entra sola y suena. El tablero se reparte por carga —en el pico todo está en cola, al final todo está listo— y cada columna crece con lo que tiene, para que lo que hay que leer desde la plancha siempre sea lo más grande.

30 días de prueba completa · Sin tarjeta · Sin comisiones por pedido

Las comandas llegan solas y suenan.

  • Lo del salón, lo de la tienda en línea y lo del teléfono entra al mismo tablero, sin que nadie lo vuelva a escribir.
  • Suena cuando entra algo nuevo; tomar y marcar listo es un toque.
  • El pedido a domicilio llega con el nombre de quien lo espera.
  • Un pedido que se paga antes entra recién cuando el pago se confirma.

Un tablero que se ordena por carga.

  • En el pico todo está en cola; al final, todo está listo.
  • Cada columna crece con lo que tiene, para que lo que hay que leer desde la plancha siempre sea lo más grande.
  • El plato que sale antes que el resto sale solo, sin arrastrar la comanda.
  • Cocina y barra separadas: cada estación ve lo suyo.

El tiempo a la vista.

  • El tiempo manda el color: lo que espera de más se enciende.
  • La cocina mide su tiempo en la plancha, no el del viaje: un pedido que va lejos no la pone en rojo.
  • Para la cocina, un domicilio termina en «Listo para salir»; lo saca el reparto.

Lo que se pregunta sobre la cocina.

¿Necesito una pantalla especial para la cocina?
No. Sirve cualquier tablet o pantalla con navegador: se deja abierta en la cocina y suena cuando entra algo.
¿Se imprimen las comandas?
No hace falta: la cocina tiene su pantalla, con timbre. Lo que se imprime es la cuenta del cliente.
¿Puedo separar la cocina y la barra?
Sí. Cada estación ve solo lo suyo.
¿Llegan también los pedidos en línea?
Sí. El pedido de tu tienda entra solo al mismo tablero; si se paga antes, entra cuando el pago está confirmado.

Tu cocina, sin papeles.
Desde el primer servicio.

La comanda que entra aquí es la misma que el mesero tocó o que el cliente pidió en línea: nadie la vuelve a escribir. 30 días con todo, sin tarjeta.